viernes, 28 de octubre de 2016

Érase una vez en Rebis - Capítulo 0. Sucedió en Rebis



Prólogo

Ha llegado el momento; no tiene sentido aplazarlo más.
Érase una vez en Rebis supone mi primera novela por capítulos, una space opera cuyo colofón ya di a conocer hace algún tiempo en la forma del relato independiente Epílogo en el Segundo Octante (si os interesa leerlo a modo de flashback, no tenéis más que pulsar el enlace). La historia fue concebida hará unos veinte años y en su gestación hubo períodos muy prolíficos y otros de absoluto abandono; muchos cambios y un buen número de rectificaciones.
Mis principales fuentes de referencia son el cine y la televisión de los ochenta y noventa, como Terminator, Galáctica, Robocop y, por supuesto, aquel Episodio IV que conocimos como La guerra de las galaxias, cuando no sabíamos que se trataba de una nueva esperanza para los rebeldes en lucha contra el malvado Imperio Galáctico. ¿Ulises 31 y Starship Troppers? ¡Por supuesto! ¿Abismo negro, Alien o Predator? Sin duda. Y también la literatura de ciencia ficción, ya sea de la mano de Asimov, Wells, Bradbury o Scott Card y su juego de Ender. ¿He nombrado la mitología clásica? Pues echémosla en el saco, pues no hay un lugar mejor donde encontrar inspiración. Y no podía dejar de tener su pequeño hueco en esta historia aquel Flash Gordon patrio de nombre Diego Valor, que a mediados del siglo pasado se enfrentaba a las fuerzas wiganes lideradas por Mekong. De amasar con todo el cariño del mundo estos ingredientes surge Érase una vez en Rebis.
Hace mucho tiempo, con motivo del estreno en España de Mars Attack!, un oyente anónimo contestó «Mucho bicho, mucha nave,... Mucho movimiento» cuando el locutor le preguntó la razón por la que le había gustado la película de Tim Burton, y esos son, sin lugar a duda, los pilares sobre los que sustento mi historia.
Al paciente lector que quiera acompañarme en esta aventura que hoy comienza, sólo puedo agradecer de corazón su compañía y desearle una buena estancia en Rebis.

B.A.

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Capítulo 0. Sucedió en Rebis

4 de agosto de 2.055. Discurso del secretario general del primer grupo opositor, Sr. Vaidade, en sesión extraordinaria. Es un extracto.

[…] El Gobierno español ha realizado una labor encomiable al proveer a nuestros hermanos más desfavorecidos de un puente seguro entre sus desdichados países y la estación espacial Rebis, un oasis en la frialdad del desierto cósmico que entre todos hemos levantado con nuestro corazón. El esfuerzo llevado a cabo, máxime en un momento tan difícil, ha sido considerable, y por ello le damos nuestra más sincera felicitación al Gobierno.

»AHORA BIEN. El partido al que representa el Sr. Olivé tiene que vérselas en este momento con una catástrofe que su escasa visión de futuro no supo predecir. El mundo tiene puestos los ojos en lo que está ocurriendo sobre sus cabezas y nos responsabiliza con razón, amenazando con intervenir si no somos capaces de encauzar los desgraciados acontecimientos ocurridos en Rebis, lo que sería nuestra deshonra.

»Felicitados por un trabajo que no era, NI MUCHO MENOS, exclusividad de ellos; satisfechos por las palmaditas recibidas en los círculos de dudosa amistad establecidos... SORDOS ante las voces que se alzaban por todo el país y el mundo en general. El grito de la independencia clama con fuerza desde Rebis, y para vergüenza propia comenzó en nuestro sector, extendiéndose como la peste por toda la rueda de la estación. El español, viejo como el tiempo y el honor, es ahora sinónimo de rebeldía, pues ha sido adoptado como lengua por los independentistas, y todo por culpa de un mal llamado compatriota de nombre Prometeo al que siguen los incautos, ávidos de un paraíso que no se han ganado.

»EXIJO al Sr. Olivé que adopte las medidas necesarias que acaben con esta insurrección, y que lo haga YA. Y en caso de no verse capacitado... [...]

*        *        *

Trescientos sesenta y siete años después. Estación espacial Rebis

La montaña parecía no menguar. Con la fatalidad del alpinista que contempla entre claros los metros que le resta de ascensión, el profesor Gustavo Tamizo alargó la mano hacia la memoria que coronaba su particular K2 de trabajos por evaluar, y en ese momento comenzó a parpadear el icono de llamada entrante, suspirando agradecido a tan oportuna distracción.
–Profesor Tamizo. ¿Dígame?
–¡¡Papiiiiiiii....!! –el grito de las gemelas refrescó el ambiente de la oficina, haciéndole sonreír. Les había prometido una tarde en familia y ya no podían aguantar la espera–. ¿Te queda mucho? ¿Vienes pronto? ¿NO HABRÁS OLVIDADO…? –su mujer trataba de imponerse a la batería de preguntas que las pequeñas disparaban sin apenas respirar, consiguiéndolo sólo cuando un rotundo «¡O me dejáis hablar con papá o no habrá película esta tarde!» sonó en el altavoz.
–¿Cómo estás, Gus?
–Cansado.
–Pues ya es hora de que termines. Las niñas están inaguantables y como no vengas pronto voy a tener que castigarlas.
–De acuerdo, querida –Gustavo miró la pila de memorias y suspiró para sus adentros–. Sólo un último trabajo.
–Perfecto. Iremos escogiendo la película.
–Cualquiera menos la del globo astronauta.
–Intentaré convencerlas, pero ya sabes que es su favorita; el globo se llama como su papi.
–Lo sé, lo sé… Dales un beso muy grande.
–¿Y para mí qué?
–«Lo tuyo» me lo reservo para la noche.
–¡Menos lobos, Caperucita!
»Hasta ahora, cariño.
El profesor cogió el trabajo titulado Mi vida en Rebis, de César Tirana [01-NDR-61], y empezó a leer. Ya no quedaba en él rastro alguno de calor familiar, volviendo a ser el eficaz funcionario de Nivel 2 encargado de valorar la afinidad de los jóvenes rebisianos hacia el Sistema.

Cada primero de ciclo, todos los chicos que cumplen siete años son convocados en el Salón Prometeo para celebrar el Paso de la Línea, donde se les evalúan las capacidades y actitudes a fin de hacer de ellos unos miembros útiles para Rebis. En mi caso, salí convertido en todo un cadete militar.
Días después, fui llamado junto con mis nuevos compañeros a la que es mi escuela desde entonces. A las 0700 horas, el coronel Lucas nos dio la bienvenida al glorioso ejército rebisiano, tratándonos de futuros guardianes de la estación obligados a hacer lo imposible para no defraudarla. Tras el discurso, los instructores nos agruparon de cinco en cinco para formar los distintos pentágonos, la célula de trabajo básica en Rebis, uniéndonos con aquellos chicos a los que los estudios decían que éramos afines.
Nuestro pentágono está formado por dos chicas y tres chicos. Julia Posta recibió las notas más elevadas en vuelo espacial, mientras que María Dolores Santabárbara, a la que llamamos «Santa», es la intendente. Héctor Vereda dirige las misiones en tierra, y mi mejor amigo, Enrique Tilos, es nuestro enlace con la estación. En cuanto a mí, soy el responsable de comunicación y criptografía. Nuestro pentágono recibe el nombre de Sirio, en recuerdo de un cuento que le contaban a Enrique de pequeño.
Reconozco que no tardé en pavonearme de mi peligroso futuro ante un antiguo rival de juegos. Aún recuerdo la risotada que solté cuando me dijo que había sido destinado al sector de limpieza, y habría seguido humillándolo si mi madre no se hubiera topado casualmente con la escena.
«¿Te crees superior? –me dijo cuando llegamos a casa tras el camino más largo y silencioso que había hecho nunca junto a ella–. ¿Me menosprecias por pertenecer a un pentágono de mantenimiento? Estoy orgullosa de ello, como los carpinteros o los médicos, y ese niño también lo estará de su labor. Todos somos igual de importantes para la estación, y por eso nuestro lema es “Unidos y libres por Rebis”. Piensa en ello, si tu cabezota rapada te lo permite».
Estuve llorando en mi habitación todo el día, avergonzado, y desde entonces me siento feliz de trabajar junto al resto de rebisianos por el futuro de la estación.

César Tirana Rico [01-NDR-61]
  
–César muestra una clara afinidad hacia Rebis y su pentágono –dictó el profesor Tamizo al programa de evaluación–, pudiendo llegar a ser un elemento muy útil para futuras actividades. Por otro lado, no podemos permitir su amistad con Enrique Tilos [63-JLN-52]. Manifiesta tendencias subversivas hacia el Sistema y eso puede desestabilizar las convicciones de César, aún inmaduras. Aconsejo que Enrique sea reemplazado cuanto antes por un sujeto más afín; puede que su ingreso en un pentágono minero consiga encauzarlo.
»Anotación: La profunda convicción de Cecilia Rico [22-VJY-49], madre de César, deberían recibir algún tipo de compensación, como cupones descuentos para el economato.
El profesor apagó por fin el equipo, y salió del despacho dispuesto a disfrutar junto a sus hijas, Vera y Janet, de las aventuras de un globo que quería ser astronauta. Caminaba despreocupado por las entrañas de la estación hasta que un nubarrón, oscuro como el destino incierto, se le instaló en el pecho. Si bien Vera pasaría sin problemas una evaluación, no tenía la misma certeza con la rebelde Janet. ¿Aconsejaría alguna vez un compañero su ingreso en las minas, como él había hecho minutos antes? ¿Estarían aún a tiempo de enderezar a la pequeña? Cabizbajo, Gustavo Tamizo, funcionario de Nivel 2 de la estación espacial Rebis, abrió la puerta de su domicilio y una explosión de júbilo lo envolvió con su calidez. «Después de todo –pensó–, mañana será otro día».



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10 comentarios:

  1. Me gusta. Hay simpatía en el relato y están los apellidos de los personajes elegidos con encanto. Un saludo.

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    1. Gracias Encarna. La verdad que el tema de los nombres y apellidos de mis personajes siempre me trae de cabeza, y he de decirte que pocos están elegidos al azar.
      Un saludo.

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  2. Saludos espaciales. Aunque recordaba el relato publicado tiempo atrás (y que te comenté), he optado por no releerlo para llevarme una sensación más novedosa con este capítulo 0.

    Sobra decir que citas muchas influencias que has tenido a la hora de confeccionar la historia, y me gustan la gran mayoría de las que citas jeje. En cuanto al texto, tiene un inicio que deja ver la precaución que tienen de que los niños que piensen diferente o muestren una inquietud indeseada, deban ser encauzados.

    Sobre lo que contabas de los nombres en el comentario anterior, sí que es cierto que sueles escogerlos con criterio. Yo para eso soy algo desastroso, y voy pensando en nombres y apellidos que no haya usado y me gusten, salvo excepciones como en la serie de Windor jeje. ¡Un saludo y hasta el próximo capítulo!

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    1. Me alegra que coincidamos en gustos literarios y cinematográficos, amigo José Carlos. Seguro que me he dejado en el tintero algunas buenas referencias, pero las que he nombrado ocupan un lugar especial en el trastero de mi cerebro.
      En cuanto al relato en sí, has visto muy bien el férreo sistema que impera en Rebis, controlador de todos y cada uno de sus ciudadanos. ¿Qué ocurrirá? Lo veremos en los próximos capítulos, je, je, je.
      En cuanto a los nombres, la verdad que soy muy maniático con ellos, y puedo dejar parado un relato varios días hasta que no encuentro el nombre que me satisface.
      Un abrazo fuerte desde Rebis.

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  3. Veo amigo Bruno que comienzas una aventura apasionante y sin duda compleja. Te felicito por ello, pues algo así no está al alcance de todos. Desde este momento me apunto al seguimiento de las entregas que vayas publicando.
    Me gusta la ambientación en este capítulo de presentación. Una estación espacial en la que dejas intuir un pasado de rebeldía hacia la madre Tierra, y con un presente en el que se controla a sus integrantes a saber con qué propósito. Nombras muchas de tus fuentes de inspiración, a mí este primer capítulo me tiene cierto aire a Un Mundo feliz, de Huxley. Veremos como se desarrollan los acontecimientos. Nos presentas también a un primer personaje, entregado por lo visto a la causa de Rebis, en el que sin embargo parecen asomar ciertas dudas.
    Nos vemos en el próximo capítulo, esto promete. Un abrazo.

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    1. Gracias Jorge por comprar tu billete para acompañarme en esta nueva aventura que comienzo por su capítulo 0, donde como bien dices, hablo de una rebelión contra la Tierra y de un sistema férreo, que tanto te recuerda al Mundo feliz de Huxley.
      Espero no defraudarte.
      Un abrazo, compañero.

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  4. Enhorabuena, Bruno. Terminar una novela es la meta de todos los que empezamos. Muchos éxitos y ¡Menudas fuentes te has servido! Muy buen inicio. Me ha gustado los nombres, ¿por qué la ciencia ficción parece que debe tener apellidos anglosajones? Saludos!

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    1. Gracias David por tu comentario. La verdad es que tengo ilusión en acabar esta aventura en la que me he embarcado, y que iré alternando con los relatos cortos que se quieran forjar en mi mente.
      ¡Pues sí! ¿Por qué el futuro no puede hablar en castellano? Mis personajes tienen herencia española y sus nombres lo reflejan.
      Un saludo enorme.

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  5. Amigo Bruno, ya tenía ganas de llegar a tu entrada (como sigo un riguroso orden de lectura para no olvidarme de nadie, pues estoy tardando un poquillo)
    Con las referencias, que das, como para no leerse tu Gran Relato, compañero. Los dos hemos bebido de muchas de mucha de la literatura, cine, cómic, etc. Que salió en aquella época, y se nota en nuestros escritos. Con eso y la calidad demostrada de tu escritura, me alegro mucho que hayas decidido publicar una novela por capítulos. Voy a disfrutar de ello. Vamos con el primero.
    Me gusta eso de “El español, viejo como el tiempo y el honor”. La defensa de nuestro idioma ante todo. Y como es tu costumbre, te luces con los nombres… Prometeo, muy bueno (ahí se ve también la influencia de la mitología clásica, sí señor)… Más cosas: la peli del globo astronauta, ja, ja… Supongo que Pablo habrá disfrutado de ella. He visto, como siempre, otras referencias a tu universo, je. Me ha gustado mucho la estructura que le has dado, con diversos formatos y letras, incluyendo el trabajo del alumno, dónde a su vez cambia la persona del narrador e incluso el tipo de lenguaje de una forma que confiere a todo el relato una gran veracidad. Después de leer ese trabajo, nos hacemos una idea muy clara de cómo funciona la vida en Rebis (por lo menos de momento) y eso con unas pocas palabras. Buenísimo.
    Me parece el comienzo de una muy buena historia de CiFi, compañero, que irá creciendo, sin ninguna duda, con cada capítulo. Estoy de acuerdo con lo que te comenta Jorge, ese aire a “Mundo Feliz” creo que le va a dar mucho juego en Rebis. Y el personaje de Tamizo, genial. Alguien inserto en el sistema pero con capacidades que quizás desconoce, je, je
    Un fuerte abrazo, compañero. Nos vemos en el próximo

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    1. Amigo Isidoro, me enorgullece el que te des cuenta de las referencias que hago a otros de mis relatos, expandiendo el pequeño universo de Arecibo poquito a poco. Demuestras que eres un fiel lector de este escritorzuelo (no se te pasa una) y te lo agradezco enormemente.
      Lo visto, leído y vivido se refleja en nuestras historias, y me gusta volver una y otra vez a aquella época cada vez más lejana. Podemos llamarlo nostalgia o simplemente homenaje a lo que nos marcó e hizo de nosotros lo que somos, para bien o para mal.
      Mañana viernes, o el lunes a más tardar, subiré el siguiente capítulo, dedicando mi tiempo a desgranar lo sucedido en Rebis mientras que las musas no me dicten lo contrario.
      Un abrazo enorme, compañero.

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